lunes, 31 de marzo de 2008

UNA BREVE HISTORIA



Había una vez un campesino egipcio, pobre pero sabio, que trabajaba la tierra duramente con su hijo.
Un día el hijo le dijo:


-¡Padre, qué desgracia! Se nos ha ido el caballo.


-¿Por qué le llamas desgracia? -respondió el padre. Veremos lo que trae el tiempo…


A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.


-¡Padre, qué suerte! - exclamó esta vez el muchacho. Nuestro caballo ha traído otro caballo.


-Por qué le llamas suerte? - repuso el padre. Veamos qué nos trae el tiempo.


En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste, no acostumbrado al jinete, se encabritó y lo arrojó al suelo. El muchacho se quebró una pierna.


-¡Padre, qué desgracia! - exclamó ahora el muchacho. ¡Me he quebrado la pierna! Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció:


-¿Por qué le llamas desgracia? ¡Veamos lo que trae el tiempo!


El muchacho no se convencía de la respuesta sino que gimoteaba en su cama. Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del Faraón, buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo. El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno.

2 comentarios:

Nathan Kurtz dijo...

Es lo que tiene la falta de perspectiva ;) La vida es como un cuadro de la escuela puntillista que si lo miras de cerca solo ves circulitos de colores pero si te alejas descubres formas y significados. También nosotros tenemos que separarnos, aunque no sea sencillo, de lo inmediato para ver si lo que nos ocurre es bueno o malo y para que en el caso de que sea definitivamente negativo podemos sacar algo positivo de la experiencia auque sea un lacónico “una y no más Santo Tomás” ;)

Anónimo dijo...

De todas maneras cuando miras un buen cuadro hay q aprender a observarlo tambien de cerca, para comprender cuan complejos y cuantos matices tienen los fundidos de colores, y la maestria de las pinceladas. En todo caso el error mayor casi siempre esta en la falta de perspectiva. Gracias por pasarte por aquí, caballero. Un saludo.